-sabes que tu padre y yo, nos divorciamos hace unos meses, no?-asentiste con la cabeza-pues ahora tendre que trabajar mas ya que no tenemos tanto dinero.
-yo tambien puedo ayudarte.
-si, ahora necesito que ayudes un poco mas en casa.
-eso ya lo hago siempre, cuando no estas siempre estoy con Nuria y Alejandro... Dile a Alejandro, que ya es mayorcito para hacerse cargo de Nuria.-dijiste enfadada y hubo una pausa de unos cuantos minutos.-si quieres puedo ir a buscar un pequeño trabajo.
-no quiero que te vaya mal en los estudios...-dijo ella.
-ya me las apañaria para estudiar-dijiste y ella suspiro.
-si es lo que quieres...
-si, es lo que quiero.-dijiste firme-me arreglo e ire a buscarlo.
-bueno..
No dejaste que dijera nada mas ya que diste el ultimo sorbo a tu vaso de leche y subiste a tu habitación.
Te pusiste delante del armario y por una vez en tu vida elegiste la ropa enseguida: una blusa blanca de tirantes finos, unos vaqueros azul marino ajustados cortos y unas sandalias blancas sencillas.
Te lo pusiste todo y luego fuiste al baño, te alisaste el pelo y te maquillaste sencilla como siempre y cogiste un pequeño bolso donde metiste tu movil, las llaves, la cartera con dinero y el D.N.I. Bajaste a bajo, te despediste de tu madre y saliste a la calle.
(...)
-¡YA ESTOY AQUI!-exclamaste nada mas llegar a casa.
-hola, ¿que tal te ha ido?
-genial. Ahora trabajare en un pequeño bar aqui cerca-dijiste entrando a la cocina.
-genial-dijo ella mientras ponía macarrones en un plato.-NURIA! ALEJANDRO! A COMER!
-YA VAMOS-chillo Alejandro y a los pocos minutos ya estaban a bajo.
Os sentasteis todos en la mesa y comisteis tranquilamente.
Al acabar quitasteis la mesa y luego fuiste a tu habitacion. Cogiste el libro: Canciones para Paula, y empezaste a leerlo ya que era un libro que te gustaba bastante.
Al rato tu movil empezo a vibrar, cerraste el libro y alargaste el brazo para alcanzarlo.
-si?-preguntaste.
-hola-dijo la voz del otro lado e hizo que sonrieras.
-hola Harry.
-que tal estas?
-bastante bien y tu?
-con ganas de verte-susurro y te mordiste el labio inferior al oír esas palabras.
-yo tambien quiero verte.
-quieres quedar hoy?
-claro.
-dentro de una hora, te paso a buscar.
-vale.
-hasta ahora, te quiero.
-Hasta luego, yo tambien.
Y colgasteis los dos a la vez. Tu tumbaste otra vez en la cama y sonreiste. Luego te acordaste que solo tenías una hora asi que te levantaste de golpe y fuiste al armario, te cambiaste la falda y la blusa por unos comodos shorts negros, una camiseta rosa lisa de tirantes y tus vans. Te recogiste el pelo en una simple coleta y te dejaste el mismo maquillaje que te habias puesto esa misma mañana. Miraste el reloj y viste que solo había pasado media hora. Bajaste al piso de abajo y te sentaste en el sofa para ver un rato la tele mientras esperabas ansiosa a que llegase.
Y al fin el timbre de tu casa sono. Te levantaste corriendo del sofa, apagaste la tele y saliste disparada hacía la puerta. Allí te lo encontraste, perfecto como siempre. Sonreíste y corriendo le diste un abrazo, cosa que él te abrazo igual de fuerte mientras apoyaba su cabeza sobre tu hombro y tu sonreias.
-Hola princesa-dijo dandote un beso en la mejilla.
-Hola princeso-respondiste sonriendo.
-Princeso?-pregunto extrañado.
-Claro ahora es tu nuevo apodo.-respondiste y empezo a reír.-no te gusta?
-Claro que me gusta, si eres tu la que me lo dice.-dijo antes de darte un tierno beso.-bueno vamos.
-A donde?-preguntaste curiosa.
-Vamos a dar una vuelta y luego ya veremos.
-Vale.
Te cogió de la mano y empezasteis a caminar, sin rumbo. Pero eso a ti no te importo. Con estar con él te bastaba.
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